El método Pikler y 6 propuestas para alentar el juego libre

método pikler

El movimiento libre y el juego autónomo son dos de los pilares fundamentales del método Pikler.

Que los niños jueguen sin la dirección de un adulto es básico ya que al sentirse libres de experimentar por sí mismos desarrollan, entre otras cosas:

  • Seguridad
  • Confianza
  • Autoestima
  • Sus Capacidades

Si como adultos decimos al niño continuamente cómo hacer las cosas, qué es lo que se espera de su juego o cómo interpretamos nosotros determinadas situaciones, estamos alimentando una dependencia total y en consecuencia el niño ante el juego se comportará de un modo pasivo.


En PEQUECRECE.COM hemos tratado ampliamente el tema del movimiento libre y el método Pikler. Soy Virginia y hoy me gustaría darte una pequeña guía de cómo hacer para fomentar y alentar el juego autónomo de tu peque casi desde su nacimiento.


Un niño que consigue cualquier cosa experimentando por sí solo, obtiene una forma de conocimiento completamente diferente a la de otro a quien se ofrece una solución dada.

Emmi Pikler

El papel del adulto en el juego autónomo

Es muy importante que sepas que juego autónomo no es sinónimo de

dejar jugando al niño a su aire mientras que tu haces las mil cosas pendientes que tienes…”.

De hecho tú papel de adulto es indispensable, en la distancia. Tienes que actuar como observadora, fijándote bien en:

  • el juego de tu peque
  • si el ambiente es adecuado para que se pueda desarrollar la actividad
  • si el niño se encuentra con algún problema y es capaz de resolverlo, o no

En definitiva:

🔸 Tu presencia es clave para dar al niño la seguridad de que estás ahí por sí te necesita.

🔸El ambiente debe estar preparado según la edad del niño.

Por ejemplo; si es bebé y aún no se desplaza, es necesario un espacio confortable, que cuente con una alfombra calentita, pero que no se hunda (para facilitar el movimiento)

INICIANDO EL JUEGO LIBRE DESDE LOS 3 MESES

¿Cuantas veces te ha pasado que has visto a tu peque jugando con tus llaves de casa, el mando de la tv o tratando de alcanzar tu ordenador mientras su caja de juguetes está sin tocar?

Esto sucede porque es a través de estos objetos reales con los que el niño empieza a descubrir y comprender el mundo.

A partir de los 3/4 meses los objetos que dejes cerca del bebé comenzarán a llamar su atención. Verás como en un primer momento sus movimientos son inciertos y todavía no calcula las distancias.

Desde el método Pikler se sugiere que uno de los primeros objetos que puedes ofrecer a un niño es un pañuelo de algodón. Lo ideal es que tenga un tamaño de 35×35 cm y colores llamativos.

pañuelo pikler montaña

Propuesta 1

En un primer momento no se dará cuenta de que está, pero si dejas a tu bebé tumbado boca arriba con el paño lo suficientemente cerca como para alcanzarlo al extender los brazos, sin esfuerzo, llegará un día (entre los 4/5 meses) en el que lo cogerá, lo chupará, estrujara, morderá, lo girará…

Poco después el bebé acabará poniendo y quitando el pañuelo de su cabeza, con el regocijo que eso supone para un bebé de 4/5 meses. (El conocido cucú-tras)

Propuesta 2

Otros juguetes que podemos ofrecerles son aquellos que pueden sujetar parcial o totalmente con una mano, como la conocida pelota de mimbre.

Durante estos primeros 6 meses es recomendable dar al bebé juguetes hechos en varios materiales ya que al manipularlos irá acumulando impresiones y experiencias dependiendo si están hechos en plástico, metal, madera, etc

Por qué evitar los sonajeros para bebés según Pikler

Desde el método Pikler se sugiere que evites los sonajeros que emiten ruido al moverlos o los muñecos de goma que pitan al apretarlos, porque no permiten al bebé observar el origen real del sonido.

Por ejemplo; cuando un niño coge y aprieta un objeto, percibe sus propiedades táctiles como que es más fácil apretarlo por un lado que por otro.

Sin embargo, en un muñeco de goma que silba al estrujarlo no hay nada en su forma, propiedades táctiles o visuales que sugieran a tu peque que lleva un silbato imperceptible incorporado.

Además de que el agudo sonido puede llegar a asustar al niño, sobre todo si está en ese momento en el que ya puede asir, pero no sabe aún soltar por iniciativa propia.

Algo similar sucede con los sonajeros. Desde los 5 o 6 meses lo mueve, sostiene y observa sus efectos. Pero cuando lo pasa de una mano a otra, lo mete en la boca o golpea inesperadamente contra algo hace ruido y no puede saber cuál de sus movimientos produce sonido y cuál no.

Este “problema” se elimina si utilizas juguetes tipo rodari donde se ve perfectamente como el sonido sale de las bolitas que hay dentro del objeto. También puedes emplear anillas de madera atadas entre sí que se pueden agitar emitiendo sonido o incluso fabricar un sonajero con semillas naturales.

A partir de 6 meses

Alrededor de los 6 meses los bebés descubren que pueden hacer ruido golpeando. Le encantará golpear objetos contra el suelo o el uno contra otro. También disfrutará cogiendo un objeto, soltándolo y escuchando el sonido que se produce.

Más adelante lanzará el objeto lejos y gateará para recuperarlo.

nina lanzando

Cuando aprende a recoger diversos objetos de juego, comenzará a experimentar; los empuja y derriba y vuelve a ponerlos de pie, por ejemplo.

Estas acciones le dan nuevos aprendizajes como que los objetos alargados y delgados se vuelcan con más facilidad que los robustos o que la rueda que ha golpeado sigue rodando aunque ya no la esté tocando.

Propuesta 3

En este tiempo pondremos al alcance del peque: boles, tazas, cestos, botes, cubos…de diferentes características; unos más grandes, más pequeños, más estables o más delicados, altos, bajos, etc.

A los 12 meses

Alrededor del primer año, el bebé pasará largo tiempo manipulando dos objetos diferentes.

Descubre que poniendo un objeto sobre otro, se mantiene encima. Aprenderán a tener su repertorio de destrezas a base de infinitas pruebas de ensayo y error sobre cómo colocar una cosa sobre otra

Propuesta 4

Cualquier objeto susceptible de ser apilado va a servirnos para poder practicar esta destreza; cajas, cuencos de madera, piedras…

Propuesta 5

Otra actividad que captara su atención es dejarle a su alcance botes vacíos, bolos, cubiletes, bobinas de hilo… con los que descubrirá que los objetos altos y delgados pueden mantenerse en vertical.

Esto va a provocar que el peque busque esa verticalidad en otros juegos

También le gustará poner muchos objetos en el mismo bol o cubo, sacarlos uno por uno o, por el contrario, todos de golpe y después buscará otros para agrupar. Con todo ello ganará habilidad para calcular qué objetos puede encajar en otro y cuáles no. Tu bebé se está iniciando ahora en la colección.

La colección es, al principio, esporádica. Pone juntos, por ejemplo, bolas de mimbre, cuencos o flaneras.

Más adelante buscará deliberadamente objetos de la misma forma como anillas, piezas sueltas de un juego de construcción, o pelota, sin tener en cuenta las diferencias de color o tamaño.

En este primer momento del proceso coleccionador, tu peque se interesará por escoger y comparar cosas. Le interesará más el tipo de elementos que consigue más que el número de elementos.

Para poder realizar esta colección inicial, el elemento debe estar en su campo de visión.

A los 18 meses

En este momento evolutivo agrupa más a menudo y de un modo más explícito objetos del mismo tipo. Además es capaz de volver a su actividad de coleccionar pese a que sufra algún tipo de interrupción, lo que indica que recuerda tanto los objetos como las acciones e incluso el carácter intencionado de la actividad.

Ahora sí que le interesa mucho que la colección de elementos sea muy numerosa; disfruta llenando un cubo o cesta hasta el borde y quiere añadir más, incluso si no cabe más.

Propuesta 6

Distribuye por su zona de juego cestos con piezas sueltas a su alcance para poder coleccionar. No te olvides de dejar también algún tipo de recipiente accesible donde poder introducir los objetos

En el siguiente paso evolutivo tratará de mantener todos sus elementos recogidos y “a salvo”. No perderá de vista su bol lleno de piezas o la cesta con pañuelos de colores pese a que ya no esté jugando con ellos. A menudo descubrirás que trata de guardar todo lo recogido en un lugar seguro como si de un tesoro se tratase

A partir de los 2 años

Coleccionar ya no es tanto un juego como antes. Los peques recogen y escogen objetos para utilizarlos más adelante, ya sea para hacer construcciones o para juego simbólico

Por qué los niños coleccionan objetos y su significado

Cuando tu hijo recoge objetos descubre que existen diferencias entre ellos y nota sus características particulares. Al comparar cosas nota sus propiedades, tanto las compartidas como las dispares y al ponerlos juntos presta mucha atención con el fin de agruparlos en base a unas características comunes.

Examinar, comparar, abstraer propiedades, descartar otras, agrupar por características comunes…todos ellos son procesos intelectuales que se dan cuando ves que tu hijo esta coleccionando ya que percepción y acción están estrechamente unidas.

Qué pasa cuando un niño colecciona

Al coleccionar se obtienen resultados; por ejemplo una cesta llena de pañuelos de colores o piezas de construcción que ha recogido de varios rincones de una estancia, le dan una visión de satisfacción y placer: “yo he hecho esto”.

Tu hijo, al tratar de mantener los objetos recogidos, experimenta los conceptos de: “mío”, “vuestro” y “nuestro” y asimila los comportamientos relacionados con esos conceptos.

Elementos para coleccionar

Todo aquello que se presente en abundancia es susceptible de ser coleccionado. A parte de juguetes, le fascinarán elementos cotidianos como anillas de cortina, flaneras, tapas de botes, telas de colores… También elementos de la naturaleza como castañas, piñas, palos, piedras…

A la hora de guardar sus “tesoros” hasta los niños más pequeños necesitan recipientes bien grandes para guardar los elementos de su colección. Los niños más mayores pueden emplear: cajas de zapatos, bolsas de tela o papel.

Al tener variedad de tamaños y de recipientes, el peque descubrirá que puede elegir lo que quiere para poder poner sus juguetes y que, además, el cesto grande no se llena cuando se vacía en él el bol pequeño, y que en cambio, con el contenido del cesto grande se pueden llenar varios boles pequeños.

Beneficios del juego autónomo (sin que el adulto intervenga)

Por si te quedan dudas a cerca de los beneficios del juego y movimiento libre del método Pikler, aquí te dejo una lista de logros que se obtienen con ello:

  • Autonomía: porque experimenta el juego por sí mismo, sin la intervención adulta y es capaz de vivir sus propias capacidades
  • Toma de decisiones: porque la decisión de con qué jugar y con qué no será suya, y de nadie más.
  • Aprendizaje significativo: Si un niño manipula un objeto de todas las maneras posibles que se le ocurran, descubrirá sus propiedades de manera significativa.
  • Sentimiento de éxito personal:  Por haber alcanzado por si mismo tal descubrimiento
  • Tenacidad, creatividad y trabajo de la frustración: el adulto no interviene como “rescatador” en situaciones donde el niño se enfrenta a pequeñas adversidades. Ello le ayuda a buscar diferentes modos de resolver un problema enfrentándose , a veces, con su propio sentimiento de frustración.

Importante en este punto: la no intervención no significa que dejemos al niño angustiarse por algo que es evidente que aún no puede resolver.

Para estas situaciones es donde nuestro papel de observadoras cobra su verdadera importancia.

El niño no puede con algo porque: ¿no lo ha intentado?, ¿está cansado?, ¿no le apetece (otras veces previamente si lo ha conseguido)?, ¿todavía no está preparado cognitiva o físicamente?

Si la criatura se angustia, intervenimos, no para hacérselo nosotros, sino para cambiar el foco de la actividad.

Si la intervención es más a nivel físico para, por ejemplo, sacar un pie enganchado de un arco de madera, se hace siempre explicándole qué vamos a hacer y lo cogemos en brazos: “ahora voy a sacar tu pie enganchado y te voy a coger en brazos” No lo desenganchamos sin más porque entonces no sabrá cómo ha logrado zafarse del problema.

En definitiva, para aplicar los principios del método Pikler solo tienes que dejar a tu hijo experimentar, sin intervenir y adoptando un papel de mera observadora. Esto que parece tan sencillo es un verdadero reto para un adulto, pero conlleva tantos beneficios para tu bebé que vale la pena intentarlo, ¿te animas?


pequecrece.com

Soy Virginia, fundadora de pequecrece.com, madre de 2 niñas increíbles que me llevaron a redescubrir la maravilla de la infancia. Técnico Superior en Educación Infantil. Formada en Pedagogía Pikler y Disciplina Positiva, con Marisa Moya. Actualmente acompaño a peques entre 0 y 3 años en una escuelita de pedagogía Pikleriana.

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